Esta es una de las etapas iniciales más importantes del proyecto, donde se prepara el terreno para garantizar una construcción segura y estable. Los trabajos de movimiento de tierras permiten adecuar el área de intervención de acuerdo con los niveles y dimensiones establecidos en los planos.
Durante esta fase se realizan actividades como limpieza del terreno, excavaciones, nivelación, rellenos, compactación del suelo y conformación de bases estructurales. Cada proceso se ejecuta bajo criterios técnicos que aseguran una adecuada capacidad de soporte para las etapas posteriores de la construcción.